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Como cada año, la ceremonia de entrega de los Oscar atrae las miradas de medios de comunicación y aficionados al cine y la moda de todos los rincones del planeta. Desde su creación hace 90 años, los premios de la Academia han reunido a las mayores estrellas de Hollywood, así como a modelos, cantantes y artistas de todo tipo sobre su alfombra roja, convirtiéndola en uno de los principales escaparates para las creaciones de los mejores diseñadores del mundo. Al fin y al cabo, son varias decenas de millones de espectadores los que siguen el evento en directo en todo el mundo, y muchos más los que ven las imágenes de la alfombra roja en los días sucesivos.

Con tantos años de existencia y al ser el punto de encuentro de algunas de las personas con mayor capacidad creativa del mundo, no es de extrañar que este evento nos haya regalado algunos de los modelos más espectaculares de la historia de la moda. Además, a longevidad de este evento nos permite utilizarlo para hacer un paseo por la historia de la moda a través de sus vestidos.

Para muchos puede resultar especialmente curioso, por ejemplo, el atuendo de la primera ganadora del Oscar a la mejor actriz, Janet Gaynor, quien recibió su premio con un conjunto de dos piezas de falda y jersey que recordaba más, a través de nuestro prisma actual, al atuendo de una jugadora de golf que al de la mayor estrella del cine del momento.

(Jane Gaynor, primera actriz ganadora del Oscar)

Sin embargo, esto es algo que evolucionó a una gran velocidad y, en apenas unos años, comenzamos a ver vestidos mucho más fáciles de identificar con la clase y el glamour de Hollywood. De estos últimos años del cine en blanco y negro es imposible no destacar el vestido de Givenchy con el que la actriz Audrey Hepburn ganó su Oscar en 1954, o el de una de las mayores divas de la historia del cine, Grace Kelly, con el que recogió su premio apenas un año antes de convertirse en princesa de Mónaco.

(Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes”)

 

Como no podía ser de otra manera, la modernización de la sociedad poco a poco fue calando también en Hollywood, y esto comenzó a reflejarse en los vestidos de las grandes estrellas, en los que progresivamente aumentaron las transparencias y el tamaño de los escotes, dando lugar a modelos más sugerentes y desembocando, incluso, en extravagantes atuendos como los de Cher.

(Cher, con uno de sus llamativos looks)

No obstante, desde nuestro punto de vista, la auténtica edad de oro de la moda en la alfombra roja de estos premios se produjo al llegar el siglo XXI. Durante estos 18 primeros años del nuevo siglo, hemos disfrutado de algunos de los trabajos más icónicos de los grandes diseñadores de moda, aunque no todos ellos sean del gusto de todos. Por ejemplo, en 2001, la cantante Islandesa Björk dejó a todo el mundo con la boca abierta con su vestido-cisne, que años más tarde Ellen DeGeneres parodiaría como presentadora de la gala.

Por suerte y para compensar, en ese mismo año Valentino creó una de sus piezas más elegantes para vestir a Julia Roberts. Este vestido negro con una tira blanca central que se separa en dos tirantes le sirvió a la actriz americana como amuleto para ganar el Oscar por su papel protagonista en “Erin Brockovich” y dejarnos una estampa inolvidable en la historia de la moda de alta costura, ya que este diseño se considera uno de los mejores vestidos de todos los tiempos

Julia Roberts (Featureflash Photo Agency / Shutterstock, Inc.)

Lo mismo sucedió con los vestidos de Halle Berry en 2002 (de Elie Saab) y de Lupita Nyong’o (de Prada) en 2014, que nos parecen auténticas obras de arte y que desde que salieron a la luz no han dejado de ser imitados.

Halle Berry (Featureflash Photo Agency / Shutterstock, Inc.)

   Lupita Nyongo’o (Jaguar PS /Shutterstock, Inc.)

Fuentes: Katoni

Little Black Dress

Pocas piezas tienen tan merecido el título de fondo de armario imprescindible, como el “pequeño vestido negro”.
En el número de octubre

Iconos de la Moda: Anna Molinari · Blumarine

Su apodo la resume perfectamente: la Reina de las Rosas, a causa de su afición por estas flores mágicas y sensuales